Desde la perspectiva de la disciudadanía histórica en la que vivimos, nos vemos en la necesidad vital de trabajar y empeñarnos en el logro efectivo de vivir en plena ciudadanía.

La realidad cotidiana es, por ejemplo, la incapacitación, la segregación en centros de educación especial, la denegación de asistencia personal, la inaccesibilidad en centros públicos y privados, y así un larguísimo e interminable listado de situaciones diarias en las que se hace efectiva la disciudadanía.

Desde la individualidad es difícil conseguir que los cambios necesarios se produzcan, porque es una batalla de fondo que te consume de forma integral. La solución está en el apoyo mutuo como ocurre en el FVID, de este foro han surgido muchas iniciativas en pro de los derechos. Entre otras muchas surgió SOLCOM hace años, con un grupo de personas voluntarias que han trabajado y trabajan en el apoyo a denuncias en las que se vulneran los derechos a las personas con diversidad funcional.

Tema de la intervención de Carmen Morales en el Congreso.