La Asistencia Personal cambia la vida de las personas con diversidad funcional que tienen necesidades de apoyo para algunas –o casi todas– sus actividades cotidianas.

Cada persona requiere de apoyos diferentes y de intensidades desiguales, lo que determinará la cantidad de horas de Asistencia Personal que se le deben asignar, con evaluación individual. No sirve “café para todos”. Se han de tener en cuenta factores como las necesidades en las distintas etapas vitales (infancia, adolescencia, edad adulta, tercera edad); apoyos para trabajo, estudios u ocio, vivir solo o en familia, con o sin hijos, …

Una cantidad insuficiente de horas de Asistencia Personal asignadas a un usuario le provocará estilos de vida no deseados y discriminación respecto del resto de personas de su entorno.

Alrededor de estas y otras consideraciones girará la intervención de Ismael Llorens en el Segundo Congreso.